ODA Y PLIEGO




PRIMER DIALOGO:

Cerro. Imitando el lugar.
Alcanzando los oídos que han llamado
a una sola ola, nuestra calavera,
por favor, a nuestra atroz manzana.
Pues, no me equivoco cuando alguien me dice
que todas las moradas se han hecho el mar.
El amaneciéndose un cuerpo que nos vuelve a decir: queremos parecernos.
Ya que me duplico, como en tus flores.

Y ahora, mas ahora, cuando la fruta intenta
llamándome subir. Y en bajarse, unas manos
puesto que también amamos; y también miramos.

Porque parecemos siempre un cerro sin mujer.
—Porque somos de madera.
Porque, aunque sea su sangre el agua, y el color
una casa, la respuesta será, y así seremos,
una clara e inapelable ilusión…

POEMA DEL MAR



He comprado un pulmón.
Un, en trenzas para abajo y al árbol extendido: duchándome
como lejanas multas.
Así viene el candil que nace
—de nuevo
de vuelta.
En tres cangrejos y el ave color de ola y sangre.
Escribo porque estoy sin el mar:

Yo, sin él.

Beso Y Mar


Para giovana aquino, mi giovis, mi amorshito, con mucho amor

Para ti, amor, de los cabellos de mar, amor
Mujer, silencio de los soles
Mujer, mujer

Con los dedos en el sol
A ti, con los ojos en el cielo
Con las manos
A ti,
Con mis mejillas
Con tus besos
Con nuestros besos
OH, y todo el mar de nosotros dos

Y para ti
Con nuestros silencios, de abrazos, de únicos besos
Tus abrazos
Tu mirada de caracol
De inmensidad
De gaviota
De arena

Y para ti
Con todo el aroma de una nueva mirada
Con el reposo
Y el amanecer
Un nacer para amanecer
Y solos, solo, nuestro amanecer.

ELEGÍA SORAYA



Para Soraya Raquel Lamilla Cuevas (11 de marzo de 1969 - 10 de mayo de 2006)

¿Muerte?
¿Muerte, en que le eras? Eras acaso una guitarra?
Un papel,
Una silla,
Una cama,
Un reposo,
Una mujer?

Con tu palabra, había un reto.
Con su árbol,
ella, tu soledad de cuerpo.
Con tu soledad
de seno; con el canto, un seno,
con el dolor, la otra soledad.

Con el signo de tu reto:
Con las hojas de tu signo.

Eras.
Hacías las raíces suaves:
Y cantabas y contabas,
eso eras.

Y tus sueños cantaban.
Y tu reposo nos luchaba; disolvían, en tu belleza el dolor de muchos.
Y querías así ser mujer.
Y así el calor ser tu signo.

Mujer como soledad.
Soledad de unas madres.
Madre.
Y ya no mueres ¡Escucha!
Tu muerte es ya, siempre pensamiento

Como obra perfecta,
cruzando La Guitarra
tu guitarra, tu cabellera tu mirada,
con el árbol
de esa habitación que es tu árbol.
Hoy Nuevo:
yo:
nosotros:

Devorada por ti.
Devorando por nosotros
Devorando
Y devorando

Tu soledad,
Tu Soledad nuestra.

Y ya no hay muerte.
Y ya no eras,
Tú estás,
Contigo, la hemos fracasamos.



"El nombre de Aro de madera me evocaba algo que surge de la naturaleza, como una comunión espiritual con todo lo creado (empezando por las plantas, los arboles). Por eso ese como foliage del que parece surgir el aro... y, a la vez, los elementos verdes se pueden entender como fuego, por eso las formas y el movimiento..., y como tal representa el carácter profundo de la unión, algo forjado en fuego, algo duradero... "

Angel Hoyos Calderón

"Luis Gil, erigiendo su universo a partir de una unidad argumental: El develamiento progresivo hacia una infinita vinculación metafísica y enunciativa, es una de las voces más osadas aparecidas en esta afligida y autista generación postmoderna."

Ricardo Musse Carrasco

"...sólo podría “proponer” significados. Y de ese modo me inclino por la metapoesía: el autor describe su iniciación en el mundo de la lírica. Esto podría vislumbrarse mediante la metáfora de las islas a las que el poeta llega como un náufrago..."

Josué Aguirre Alvarado

LAS ISLAS PLÁSTICAS





FRONTERAS INICIALES


1

COSTUMBRES y dinámica de una ola,
cada dedo una ola.
Mas allá,
con el feroz ojo y su sol
que inunda de un azul seco.
Bóveda.
Y pronto a las entrañas.

Unos vagabundos apuntan
el cambio de luz

Y sus cicatrices
el nombre que es soñado


2

INICIO de manantial.
Te conozco, me callas,
Casi como si
naciera un tambor,
y nacieras. Casi a tu piel,

a tu piel de isla.

Busquémonos.
Hay Hijos.
Hay delirio,
no hay delirio.
Hay dioses mendigos.

Hay Bocas.



3

ME SUMERJO tan pronto se me viene la escritura.
Un mar y un pie me detienen.
Semejan.
Esparcen.
Y escriben cada fruta de mí, la ciudad.

Cada escritura una fruta.
Una fruta una ciudad.
Contra cada nado, un dedo desde y desde no, desde…



4

CUAL VASTOS dominios
o cenizas al cubierto.
Un exquisito
astro da la bienvenida.

Un exquisito
banquete que se repite.
Y el viento delante de su memoria.

Ante un dilema;
Hay.
Espera: Un espejo y su cuerpo.


5


EXTREMIDADES.

Hay olor y hay ojos colgantes.

En el babor

en los estribos junto, plegado

un coqueteo.


Hay una escultura de los cuatro pescados de sed y sed

Hacia el tránsito de los barcos sin nombre.

Ante el oído de su carne,


Se busca: El mar, se proa.



6


DE UN ENTRE NOS; ESTIÉRCOL, —dice latir

destapada, habiente en sus puertas

Llama, aviso, ojos a los pies

como unas letras

hacen de lo tímido, nuestros elefantes


Un remolino completo de descanso

Un aguarrante, mudo,

Un hombre y la espada

como el hueso de nuestro sol,


Donde es lo que dice ser

porque es matriz y es boca —entre la noche

corriente, cauterizada.




Aquí, Madera


1


TOCO TU MELODÍA.

Conquístame, así más o menos:

Mesa; haz la carne para los sedientos.


Terrenamente

mirándose, mirándonos…


Como girasoles a los metales.

Fabricando la rueca de color izquierdo

y lo que es lo axial; dicen.


Propiedad del hoy.

Y del que sopla hoy.


También;

Conversaciones:


También;

Hay olvido.

2

 

EL ÁRBOL imita al abuelo.

Elabora hartazgos,

coros.

Tumbas a las estrellas.

 

Y sus cimientos miran.

Y sus manos miran.

 

Sus frutos reparan aquella inocencia.

3

 

INCLÍNATE ÁRBOL, disfruta

en tu vejez.

 

Allí donde se basta —Tu vejez, se cuelga como

el elixir de nuestras ramas.

Martillo y Luna.

Mortables.

 

Ante manos ajenas

o sus

Órbitas

mas, celeste desde los troncos

 

Y roíes: en conchas, 

contra conchas.

Como un templo humedecido.

 

(Labrando:)

(Atando:)

 

(O, para la que me has)

4

 

MÁS MADERA.

La madera espera

 

Ha sido colocada.

Ha sido colocada para proteger

la caída del sol

 

o la luna

 

o la bestia y el calzado o los lavados.

El gran número de la vena.

O la materia.

                      (hirviente ya de monte)

 

Sólo sé de esqueletos:

Y púas. Y la sangre congelada por ese dolor

 

Todo eso. nada más

                    Y la madera, más colocada

5

 

VUELVENOS TÁLAMO vuélvenos.

 

Arrójanos la oreja bendita.

Anuncia,

todos sus calores.

 

Al apretar los cráneos,

haznos carne.

Como las mujeres,

al lienzo y las escamas a los lares

 

El agua conjura sí que te llama.

—y no nos llama.

 

No te equivoques,

para los que vuelven

Vuélvete. Mas, como lo hacías antes.

 

Mas, porque tú me acompañas

Poemas de la Niña + Pájaro

 

1

 

ALLÍ; PON LA YEMA DE TU SEXO

ÁBRENOS:

no es ya tu voz.

 

Es una carne respirando una línea

Río, de madres urbanas.

Madres:

 

Ventanas—

 

O falso en lo que no.

 

Sobre esta alfombra, yace.

Tuya; desnuda.

Yace.

Yace; con el ídolo labiado.

 

Cierra la boca.

Boca.

Haznos lo que no se buscaba.

2

EL HÚMERO el de él, el nuevo.

La tierra nueva.

Sus cuerpos dejan el pan y la huella.

El temible aliento;

el embarazo, la espátula.

Y la piedra se torna a pique.

Todo puño

acaece en esta decoración.

Como fruto;

el mar se viene prohibido.

3

 

MÁSTIL. Y en él nada de arena.

Un vientre desde la arena;

cual músculo

a una cuerda; impulsada por rayos de anaranjados ojos

 

Tras el amarillo, las manos.

 

Caricia, caricia;

 

Después: sólo el huésped

ha declarado, repartiendo

el pan…

Me quedo hasta que sea el mar.

4

 

PLUMA de los consuelos

Has traído la estirpe del lejano palmero.

Has traído,

Inquietas,

las antes morfoseadas,

las constelaciones de los nuevos varones.

 

Lúcuma:

Obligándose está el campo.

 

La hembra sola lo quiere una isla.

5

 

TOCA el agua con tus manos.

Aliméntale y destrúyete.

Alimenta una lanza.

Un cráter.

Un, El espejo completo capaz de odiar a la muerte.

 

Di; el obsequio de los hombres

halla su término

tallando con el resto;

En este camino.

 

Mas, El otro, que nunca habla de los atrasos.

Aquel de una antena _ corazón.

De la carne construida, cual lluvia

o de piedra desmenuzada.

 

Hijos;

hijos, para los auténticos tactos.

6

 

PUSO UN ARO EN TU CINTURA.

Manabas

con el mar.

 

Y

con un poco de travesura.

 

Aunque es válido ser de alimento

y a la muerte

despojarla de su cavidad.

 

Como el pez

cuando se hizo humilde:

 

Es válido ser de labio.

Labios. 

7

 

SENTÍ, cuando eras una isla

y fuiste mía, estándoles.

 

Recuerdo haber buscado la inclinación de tus sonidos.

(Dos, tres y el imán.

Inmersos,

prolongando,

 

danzando, al destruir la obra

de tus amantes.

 

Por eso sus fantasmas conocen mis castillos.

 

Y mis castillos

te dicen: en dos aguas.

8

 

SIEMPRE COMO las travesías tribales.

Premezclas junto a las plantas.

Verde con el tallo libre,

 

así como las piedras

y un país llamado horizontalmente,

con un ojo, so pretexto

de lejanas odas.

 

No basta ni la semilla, ni la dulce barba,

ni lo blanco o sus hijos.

 

Para ser arrebatados,

los cuerpos han de pensarse.

 

Si nacen sus cántaros

el invento será un corazón.

9

 

REFÍNALE los tallos.

Haz de mi nombre; al altar, o a los que otean

 

Cual paladar,

cual mano,

cual súplicas y las columnas.

 

Cada mano; cada cuchillo

Un anillo, el carbón

y la compulsión de la madera.

 

Hay un cuerpo que nos reclama

Que se esparce

y ata

y evapora

 

¿Dónde están, si todos juegan?

 

Bajo el vapor de los ríos

 

(Hace que están lejanos)

 

En un minuto de corazón, Él juega.

Más allá de la Compulsión  

 

1

 

ABRE la comida,

devora nuestros anillos.

Niégate:

Hazme un ciudadano en un río

 

Tomando.

Tomando la ola que otros

no han profanado.

 

Orbita; apareciendo en la nieve que ya se excluye.

 

Que parezca lo humano.

Que proclame el gentío de los tuyos.

 

Porque

tú me engendraste.

 

Ojos: Los míos…

2

 

CON ÉL DE TABÚ: anillo

con círculos contraídos, sobriedad.

Y la piedra acariciada.

 

Mas prontamente, —ábrase las aceitunas

dime el significar

 

lo que hace un sábado en el pez marrón:

 

marrón que pía, que columpia

las arrugas y las astas

del río animal:

 

Me has conquistado,

 

Ahora que me tengo en el único pescado:

Nariz y escamas.

 

Púas y raíces, al filo, un cociendo.

3

 

ESPÍRITU, abre para mí la boca.

 

Hosanna de los múltiplex, conforte

y expulsión:

Verde, Vacío en la nariz.

En pausa; con las siete puntas

caminando,

caminando el fuego.

 

Hazme un temor.

Tras una caravana; desde tu Pascua:

 

Desde tu luna acabóse.

Acábame

tu carne.

4

 

PEZ, ¿dónde está tu fatiga?

¿Sientes

las conchas  de tu vientre?

Mi vientre: un lejano llamado

que me empieza.

 

Con los platos ajenos, colmados de comida.

Con los ojos pálidos de leche.

 

Leche: con las manos

satisfechas de vértebras.

 

Pez: ¿He acaso yo humillado

Tu humildad?

5

 

APAGA

COLMA…

 

Deja, así como trajiste el pulso

 

El guardián cuidará tus manos.

No te inquietes:

Tus manos son sus muertos.

Nuestro muerto; es la costilla que crece en el carro

 

que te pretende.

(Así se iniciaron los relojes:)

 

Ya no llamará a la muerte, —dices

ya no nos llamarán:

 

Lázaro, no nos fuerces:

Tu ínsula es la más próxima.

6

 

Con tus rizos de prole.

Tus ojos nacarados.

Tu espalda con el esmalte de un siglo.

FUMA, FUMA

FUMA: síguenos fumando.

 

Tus rizos sabor a inquilino

Fuma.

Con tus labios

apretándonos

hacia el gatillo de la luz.

 

Tu hijo ya no nace.

Tu hijo está en nuestro vientre.

Tu vientre.

Tu soledad y sus dados.

 

Fuma, alquílanos mujer.

7

 

VOY como devorado por los aires.

Entre

Cajas, entre el animal que he olvidado ser,

Y que desciende para muchos; más aquí, donde apunta el mar de Helena.

Pus.

Luna-Piel.

Y lo que me hace abrir el círculo,

mezclando la arena de las primeros formatos.

 

Voy devorado, acaso:

 

Sí, entre dolores que cambian de espada.

(Soy un pueblo

que recogen

de entre las flores

la exclusividad de estas aguas)

8

 

DE CUCLILLAS como el riñón

Aquí, y más aquí:

Flecha y remo.

 

A la altura de las sábanas.

 

Montando las otras rodillas:

En el hueso

a las costillas y la sal.

 

Padre nuestro, ¿tus cabellos son de hoy?

Padre nuestro, ¿tu muerte es lo que aún no me apellido?

 

—Enumérame las piernas

 

Con ellas colócame la Cintura.

Célame.

De ti y desde ti:

 

Señor, desde ti.

9

HOY TE LLEVARÍA

CONTRA MÍ; —muralla

sólida de amantes.

Si no fuera…

Porque un disco discurre

o porque hace una repetición.

(como el ojo; a punto de nacer)

Para él o para ella; o la alcoba descalza

de verde Falo oscuro y la oración.

Hoy, como una ciencia

o el gras para el corazón y un guerrero.

Como una pareja salvaje atajada por la inmortalidad

Casa, paso y una mariposa.

Una cereza:

Un mango y el girasol en el deseo

abrazando otro deseo:

Un dedo

a otro dedo.

Una memoria.

10

 

¿CÓMO ES QUE TE LLAMABAN?

Tierra, los otros.

La parte de la madre.

El inquilino; quien empapaba la orilla.

 

O,

los segundos

con el arco suplicando una espera.

 

Flor, ¿hace cuánto que no dejas de nadar?

El tablero rayó de azul, —has dejado de contarnos.

El tablero ha dejado de ofrendar tus rostros.

El negocio, la órbita.

Las noches

de los cállanos, cansadas,

como cuando te llamaban.

 

A toda materia,

te decían una oración: materia.

 

11

 

HAY UNA FUGA

EN TU CUELLO; una huella

 

(Lo recuerdo: así nos habíamos enamorado)

 

Conté sus manos:

Y un eclipse;

Tu calor y sus negaciones

 

Como el fruto

y el aroma de nuestra ciudad forzada.

 

Los nidos aprendían

a seducir.

 

A reír.

 

(Mientras caminábamos con la hierba)

Y con la hierba

El sol se oscurecía

—No había miedo

 

Era una forma de ser.

Una forma de mar.

De un mar:

Mar o palacio

12

 

Y NO HA VACILADO TU ORO.

 

CARBÓN, en persona

de Carbón: coronas

 

Abre lo tuyo: —el nombre

como el de una familia.

Sirenas.

Y sirenas.

 

Mas hay un aviso.

A la alegría encadenada, sin metales.

A los pies y las alas.

A las olas en vegetal

sacrificio

 

de tu oro; tuyo, tuyo.

Como nosotros.

Pues como nosotros no ha vacilado.

 

…………………….

 

No hables más.

Come, carbón

13

 

COME,

casi al testículo.

Pues estamos juntos al atardecer; cuando se apagan

las primeras velas.

 

El sol aquí pide una enseñanza.

 

Y un último despertar, y la popa.

Y la ciudad y en todas sus partes:

—hueso de luz

Y a ti como a nosotros, y la plata.

Y un fruto; un hospedaje.

HUESO DE LUZ


ABRAHAM,
CONÓCEME;
AÚN ya no tuve miedo.
Una espalda há que se ya comida.
Crece, bajo las nubes de un padre, una balsa hambrienta.
Hace bulla,
nos convierte en las arenas de tu estrella.
Concedida. Apartada.
Abraham.

En pedales
e hijos,
en muchas arenas,

Abraham se fue consumiendo.
En un soplo de casco,
que opinaba,
que escarmentaba.

Como el exilio.
El cabello
y el río de toda
(Tuya y mía)
procreación.

LLAMÉ POR TI.
ESTE ES TU CÍRCULO.
MAMÁ.

Me cubro mis senos, recojo los tuyos
abriendo.
Co abriendo.
Hembra.
Hembra que tu nombre es escogido.

Te asomas, te forjas.
Un cultivo, parpadea. Piensan
tus falanges y los barcos y el verano se aprietan
en las mantas de las aguas.

Porque es fuente; de otra vez.

Mamá.
Y no deja,
para nada de concluir….

RAÍZ, MIS, SUS.
OPALADOR, paladar ajeno.
¿Escuchas?; Jesé es la nocturna arcilla.
Mía.
Me besas.
Te beso. Con el esculpimiento.
Con el dibujamiento:
Has.
Has puesto nuestros dados en mi costilla.
Arde;

saboreando el inicio.
Y la arcilla.
Y la carne, azul–mañana y la arcilla.
Acércame sobre él, acércame
sobre ti acostándomenos
hacia la Raíz, zarza cantosa,
ajena saboreado paladar.
POR CORTA GESTACIÓN, despierta.
¿Porque tan alejado de la muerte?
El mar a tu alrededor atraviesa una luna horizontal.
Nos hace flotar.
Nos reúne como tus testigos.

El robo. Y los caramelos.
Y la pierna en otra camisa, en una mano de oro
a punto de ser. Sé un carro.
Es así.

Descúbreme: Descúbrele sus ojos.
Descubre nuestras conchas.

Con el
dedo hace un frío.
GOTA DE CUERO, LILA
MANCHA, rosa,turquesa
y vientre.
Y los demás colores,

y las ventanas de la ceniza.

Infinitud: ábrete desde esta ceniza.
No hay nada más que asimilar
El pozo —
dispuesto a la arena metal de carne.
Lote poderoso sin memoria.
Lote al coger el agua de sol cada gota.
Como cada gota:
Cada gota, la boca.

Cada gota que abre la boca.

Allí,
cuando comen:

Estoy.
Y, estoy salando mis rodillas
Y, me estoy quitando el sonido.

APÉNDICE
LLAVE y madre

Madre: espera como fabrica el anciano sus frutos.

Peso tras
Peso.
Encía tras
Encía.
Apuñalando el antiguo cero
harto de números

—Espero como tú
Ríe.
Así viene dominándose
el árbol
y el clavo cuando pasa hecho trizas.
Sus copas
inventan la paz como la guerra.

Y Se acaban:
Y cuando están por nacer
dicen:
—Tómala así, extirpémosnos
HAY
PARA TI; ya,
como
una arcilla carcomiendo de los mismos ríos…
Haciéndose Verde.
Haciéndose en Tus aros,
una lupa, lupa de esta danza sutil

Haciéndotela sin dar una inteligencia: dale su castillo.
(En las palmeras,
tras una luna, como lunas
básicamente de sangre)

Y.
Espera; que de ti, el agua madura
dé una frágil herida;

Sí; como
un tronco:

Un pronto, un hueso.
CALZADO: Y NO SE ME OCURRIESE
Y.
Como cuerpo de pastura, arranque.
Chance, perdido y robado
de los pelos, de los que recoge un aluminio.
Color de cobre:

Cuando el final es de empiézame
y cuando las caderas
toman posesión de sus ríos.

Pues;
He tomado posesión de tus ríos, sed
Y me he dormido

como cada muerte, que pregunta el peso.
El cansancio ante muchos, los pelos.
Y las vestiduras de limón.
Y el atisbo nacáreo.
Y el edificio:

Una columna de algodón

Y un Romperás. Mis.
Pues aunque tal; al fin naceré de tus caderas.
PARA QUE SE MENEÉ EL VIDRIO.
Y LAS ALTÍSIMAS esteras
como un islote, llamado ínsula, de tierra quemada

Tostada, corazón.
Que late.
Que fabrica el reto de los antiguos.

Y ahora que maduro
sigue.
Como la pala en la luna:
sigue siendo como un amigo
después que malquerencias: cuerda y manos.

Puestas al tejido.

—Ya no es más plata sino cofre.
Señor:
Dénos un segundo más.
SE HA QUEDADO
CORTA; la noche, noche.
—Matemos a los pollos.
La noche, las aceitunas rojas.
Y. Yo sé lo que te digo.
Pieza al amor, con el sencillo
ambulante.
El sol.
Y el sol bajo la muleta.
(Se han quedado cortos
ya no todos te miran)

Pero no dejas al bebé.

No lo dejes.
HE LLEGADO A TU MOMENTO, CUERPO.
Me has encontrado.
Despierta; el gatillo y la mosca.
Y deja.
Al humo, la ventana

Soy para ti, como un desfile
de escogimientos.
Momentos de oasis y la estirpe solidaria
de otros órganos, piedra;
y lo que
nos negamos, abismo.

Perpetúame…
con el metal,
la vela
casi, casi aproximada.
PASE POR EL ESCONDITE
PROLONGADO y ya no adulto,
y con el sello
de los más mármoles.

Con los brazos por mis hombros
había bajado el frío.

Las escaleras tomaban mis pelos
Y allí cubierto tú de deseos te vi.
Te llamabas como tú
y por ello dejaste la leña y el cocinar

Hola amigo:
Esos ojos están esperando tus ojos
Y con el bastón; —lo sé. Un abrazo.
RESPÍRAME
DESPACIO, ALEJANDO de nuevo tu joven luna.
Aunque, ahora, no se demoren
las rejas con tus aguas.

Parta adelante, vaya, como la bomba
que da vida a los albedríos.
Gigantes, para que sienta el peso
del amor.

Cuéntanos;
Aquí, revela su historia.
Escapa así de toda fuga.

Pero
por
ahora:
Respírame como la única vez.
ÚTERO DE AGUA COMO
OLVIDAR el amable peinado y el pan
cuando abrías las montañas;
Y el cielo devoraba otros pescados.

Allí estuve yo cerrando la ventana antes
de la manzana.
Y el viaje para ti de los monos.

Conozco. Sólo uno entre los cabellos
como obrero y tuerca de nuestras
espaldas.

En su gota,

ya está fría. Y esta fe: Así, armemos un pedazo.
Y sabremos.
GRACIAS POR EL BESO,
la molestia tostada,
y los panes silenciosos.
Tus ojos han calentado así el panorama

Te beso, allí
con otro silencio
muy semejante a las perlas que cobijan tus árboles:

Les han quitado su carbón.
Mas, siguen siendo necesarias.
(Cuando para las ostras sí, las más ricas,
las más lejanas actrices; para el sol

basta)
Basta. Te doy las gracias

Te beso.

Chao. Nos vemos.

SALMO,
SEMILLA PERFECTA.
Encuentros,

contra unos pequeños bucles apartados para la única saeta.

Ofreciendo:
(Un anillo
basta
para este sacrificio)

Es más imposible las letras en el mar.
Como el primer
Ojo o cara frente a la fruta.
O, el primer esfuerzo de
muchos cachorros solitarios

Como un sol por esparcido;
Dime; ¿traemos ya mi habitación?

BARRO:
No respires. Los barcos acumulan.

Y dan de olor, como cuando no carcome el

el latido: aquí de piel, (hagas lo que hagas)

La placenta se nos hace demasiado pequeña.

Te fabrican.
Donde no es bastante.
ALGARROBO
Canje, capa en semilunio

Inúndame un fuego, de tus dedos, desde de los potros
verdes, bajo un relieve
de cadáveres, de cuenta, cuéntame historia.
Y
calma dolor fluorescente.
De día, de pie.
De piajeno.
Cuando eres,
y un mundo sepulta el demasiado espejo

Ahora, algarrobo, que las estrellas
te han dormido, cítame
y a las ruinas, a tus espaldas, cítame
¿Habrá algún río,
contigo?

Coaguladas al sol:
miramos
como un río lo hace, contigo.
APELLÉJAME, AMPLÍA
ESTE TROZO de mar.
Este Santiago, plástico

Así entre los dedos del caracol
y el caracol, seña
sorda
y dorada.
Navegante.

Cuando amanezca
y el centro de la bienvenida al cementerio.
Pues, hace tanta comida
y la espada cuelga.

(Azules.
Y tan anillos de espejos)

Ante Hoy.
Me veo, apelléjame
Me veo, para ti Madre un, tejido.

ODA A UNA MESA EN MI CUARTO



VENTANA
O REINO, contra
un punto en la mañana.
Carnoso, cabida contra los hambrientos.
Con hilos; como la hierba oculta
de los fecundos transeúntes.

Y la Mujer, que sortea el número
y las manos aradas
y unos retratos, que empiezan a desmoronarse…

Ya se inclina el olor natal de la medianoche.
La sal
la medida,

¿Por qué olvidar el dolor entre tantas bóvedas?
el comienzo
de los que lentamente te hacen suyo.